Jeudi 7 février 2008

Aurelio Lorente, el sastre de Durruti

 

De Canónigos a Santa Bárbara, tres cuadras al norte de la Avenida Urdaneta, tenía la sastrería don Aurelio Lorente, anarquista de la CNT, aunque más que anarquista era sindicalista saintsimoniano. Creo que era 1963, un mes más un mes menos.

 

En efecto, Lorente había sido alto cargo del sindicato del fabril y del textil de la ciudad condal (Barcelona, Cataluña) en el momento que estalla el Alzamiento franquista, julio de 1936. Desde los primeros días tras la derrota del Alzamiento en Barcelona, los anarquistas organizan milicias populares con el objeto de ir al frente de Aragón y liberar Zaragoza, otra ciudadela anarquista que, debido a traiciones varias, había caído en manos facciosas.

 

Al frente de esas milicias estaba Durruti. Mientras los anarcoliberales de la retaguardia negociaban el colaboracionismo con la burguesía catalana –primero, y, luego, con la republicana y con Largo Caballero- todas las industrias incautadas por los sindicatos, especialmente aquellas industrias donde el control mayoritario pertenecía a los anarquistas- se pusieron al servicio de la guerra y de las milicias.

 

El sindicato del fabril y textil de Barcelona devino así en la fuente de aprovisionamiento de las milicias. Lorente desarrolló una actividad febril para que nada faltara a las milicias que combatían en Aragón. Tenía dotes de organizador y a ello dedicó todas sus energías.

 

Al perderse la guerra, Lorente era de los cuadros que el movimiento debía preservar y estuvo entre los primeros en abandonar Francia en 1939. Arribó a Venezuela y pronto comenzó a ganarse la vida en su oficio, así como a reorganizar la organización en el exilio. A raíz de la escisión de 1945 –que significó un duro golpe a la causa antifranquista y al movimiento libertario- Lorente optó por predicar la unidad y a tal fin se alió con Manuel Buenacasa, ubicado en Francia, y editaron un periódico denominado “Uno” con el objeto de reunificar a la CNT, lo cual se logró, en todas partes –salvo en Venezuela- en 1961.

 

En Venezuela, la desunión prosiguió hasta más allá de la muerte de Franco.

 

Sin embargo, Lorente era del “Núcleo” y no de la “Casa de España” –sede de la Federación Local. Cuando de ésta expulsan a Vicente Sierra, organizamos entonces la “Federación Local de Puerto Ordaz” -en donde residía un grupo de camaradas- y el secretariado intercontinental nos reconoció y pudimos enviar delegados directos a los congresos de federaciones locales. En verdad que la táctica no estuvo del todo mal, aunque yo no sabía muy bien qué estaba pasando, me vi, repentinamente, metido en un vaporón orgánico sin habérmelo comido ni bebido.

 

Como teníamos un grupo de Juventudes Libertarias un día nos presentamos en la “Casa de España” a enfrentarnos a los “pájaros carpinteros”, y hubo de todo. Al parecer, Lorente supo de nuestro “asalto” a la ciudadela reformista y avisó a mi padre para que yo lo visitara. De cómo mi padre conoció a Lorente no tengo la menor idea. Mi padre era cotizante del “Centro Cultural y de Estudios Sociales”, una suerte de ateneo formado por los anarcosindicalistas venezolanos y españoles, y siempre llevaba a casa impresos cenetistas del exilio.

 

En la “Casa de España” nunca me vieron de buenas maneras. Años más tarde fui a ver a José Germán –una suerte de ideólogo del sector reformista del anarquismo exiliado- y tuve también un encontronazo con los jóvenes españoles, más o menos de mi edad para entonces, en los cuales, sin embargo, avizoré más rasgos de socialistas libertarios que de solipsistas stirnerianos.

 

Lorente me recriminó que hubiera “asaltado” la “Casa de España”. “Esos no son métodos libertarios” –me dijo. Yo le respondí que esos reformistas tenían “secuestrada a la Organización”. Él me aclaró que la Organización se manejaba mediante acuerdos en comicios y que si era la Federación Local de Caracas no había más sino que esperar otro congreso orgánico. Que la Organización –me insistió- siempre tiene la razón. Le respondí que no lo dudaba, pero que en el caso sobre el cual discurríamos la razón la tenía yo.

 

Lorente poseía una biblioteca espléndida y de ella me nutrí en demasía. Muchas cosas se las debo a él y a los libros que me recomendó y que, otras veces, me regaló.

 

Fue un ser excepcional, no solamente en su conducta sino en la forma cómo decía las cosas. A través de un familiar suyo me consiguió un empleo en la Philips de Caracas, una empresa holandesa, en la cual me gané la vida por unos siete meses, pero me echaron en cuanto traté de organizar un sindicato. En esa circunstancia afloraron las contradicciones de Lorente: me haló las orejas, que mi padre necesitaba que le ayudara en el sostenimiento de mi familia y que no debí de arriesgar un empleo seguro por una quimera idealista. Cinco años después fue que pude empezar a ayudar a mi padre.

 

La última vez que vi a Lorente fue en una asamblea del Núcleo –integrado por los “pieles rojas”- en la casa de Benaiges. Ya estaba golpeado por los achaques, la salud resentida y el pelo brillaba por su ausencia. Uno que estaba allí me recordó más tarde que Lorente había tenido un hermano sacerdote. Que en 1953 o por ahí había hecho un viaje a España y el buque había anclado en Barcelona, al cual subió su hermano porque Lorente no podía desembarcar.

 

No recuerdo cuando murió. No sé si mi padre acudió al sepelio, porque mi viejo, en cosas de organización, era bastante reservado. Lo cierto es que me dio lecciones de todo tipo, uno de mis maestros en este mundo de quimeras y esperanzas que es el mundo libertario.-

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par Verde publié dans : Antimemorias
commentaires (2)    recommander
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Commentaires

Saludos, me ha alegrado muchisimo encontrar este articulo en internet, poco falta para que rompa a llorar, pero realemente seria de alegria.
yo soy un descendiente de Aurelio, de verdad que me ha hecho muy feliz ver que alguien conocio a mi bisabuelo y que su persona calo en gente que aun hoy son capaces de recordarlo.
commentaire n° : 1 posté par : kuroneko (site web) le: 18/02/2008 12:06:49
lo siento por escribir tan seguido, pero es que me ha fatado poder comentar que me gustaria que si es posible tomar contacto y si conoces algo mas sobre mi bisabuelo me gustaria conocer mas sobre el, gracias de antemano.
commentaire n° : 2 posté par : kuroneko (site web) le: 18/02/2008 12:16:30

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